Tras dos meses de
exámenes e investigaciones y casi cuarenta años después de su
muerte, el Servicio Médico Legal (SML) de Chile confirmó que el ex
presidente socialista Salvador Allende se quitó la vida de un
disparo el 11 de septiembre de 1973 cuando fuerzas militares
encabezadas por el entonces jefe del Ejército, Augusto Pinochet,
asaltaron el palacio de La Moneda para derrocarlo.
El informe de quinientas
páginas es concluyente y echa por tierra las versiones acerca de un
posible homicidio o incluso de un suicidio asistido. El equipo
internacional de expertos, que estuvo sesenta días analizando los
restos del ex mandatario, llegó a una conclusión unánime e
irrefutable. Ya no hay margen para las dudas alentadas en los últimos
meses.
Tras su muerte, el cuerpo
de Allende fue sometido a una autopsia antes de que sus restos fueran
trasladados a Viña del Mar, pero en 1990, con la recuperación de la
democracia, el cadáver fue exhumado y trasladado de nuevo a la
capital, ocasión en que fue sometido a un segundo examen.
Sin embargo el abogado
del Partido Comunista PC, Eduardo Contreras, señaló que nunca ha
estado en discusión la dignidad del Presidente Salvador Allende “y
como siempre he sostenido él cumplió su palabra de no entregarse a
los traidores, pero en ningún caso esto cierra definitivamente la
investigación, ignoro las diligencias que hará después Carroza,
esto no es la última palabra, pero sí un paso muy
importante”.Contreras justificó los recursos hasta ahora invetidos
en la investigación pues manifestó que éste fue un crimen contra
la humanidad que algún día deberá ser castigado y es importante
establecer la verdad.

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