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martes, 25 de agosto de 2009

PERIPECIAS DE LA VESTIMENTA

Tomado del Telégrafo, 25 de agosto de 2009

Por: ALEJANDRO MOREANO

amoreano@telegrafo.com.ec

En estos días ha circulado profusamente la lista elaborada por la revista Time (propiedad, junto con CNN, de la transnacional Time Warner) de "los 10 líderes peor vestidos de la historia del mundo". La lista es de muy escasa sutileza, e inteligencia: casi todos son dirigentes de izquierda y, por extraña coincidencia, los actuales enemigos de Washington: Evo Morales, Hugo Chávez, Fidel Castro, Kim Jong Il, Mahmoud Ahmadinejad, Vladimir Putin.

La inclusión de Pinochet y Bocassa, antiguo dictador centroafricano, no es inocente por supuesto: persigue asociar la imagen de dictador (de izquierda o derecha, da igual) a mal gusto y a nuevo rico. La inclusión de Mao Tse Tung, a su tiempo declarado por ellos mismos uno de los hombres mejor vestidos, y cuyo escote cerrado, el “cuello Mao”, sigue siendo símbolo de moda y elegancia, es sintomática de que los odios de Time son de vieja data.

La argucia mediática de la revista yanqui es poco “elegante”, por supuesto. En la TV son presentadas las fotos e imágenes más “rebuscadas”: un suéter apretado de Evo, a quien se reconoce una peculiar elegancia con sus suéteres de alpaca, o el malhadado calentador Adidas de Fidel, enfermo, quien hace 10 o 12 años fue descrito por Simón Espinosa como el único estadista con porte de rey.

Más allá de la mala fe y de la escasa sagacidad de Time, la lista plantea un problema en el nivel de una semiótica de la imagen. Por un lado, la dictadura del “terno y corbata” desde la cual se juzga la calidad de un modo de vestir. Por otro, un conflicto en la imagen mediática de líderes como Evo o Chávez.

Exploremos el problema.

La emergencia del capitalismo tendió a nivelarlo todo: pesas y medidas, el alfabeto, imponiendo el fonético y destruyendo el ideograma chino, una catástrofe para Derridá, y también los gustos: el vulgar cigarrillo suprimió al rapé, al puro y la pipa, la barra de chocolate sustituyó a la sofisticada bombonería, el sándwich inglés, creado en 1762 por Jon Montagud, cuarto conde de Sándwich, y la hamburguesa yanqui de origen germano, a las exquisitas variedades de carnes de la vieja cocina francesa.

El terno con corbata, a través de la mediación del frac, fue la vestimenta que triunfó con el capitalismo.

Simplificación y nivelación. La vestimenta monárquica era barroca porque estaba ligada al consumo suntuario, el terno es burgués, funcional al ejecutivo y al empresario.

La expansión imperialista extendió el terno con corbata y lo convirtió en el uniforme de la globalización. Mas, la persistencia de las viejas culturas de la periferia impusieron los llamados “trajes nacionales”. Por otra parte, poetas, bohemios y revolucionarios recusan el terno con corbata, y, los hombres de nuestros pueblos no lo usan o lo usan en momentos singulares con poco éxito.

¿Cómo representar, en la vestimenta, a la identidad nacional o plurinacional, a la posición revolucionaria y, a la par, a la condición de estadista, obligado al terno y corbata? Tal el dilema de nuestros gobernantes de izquierda, expresión de su ambigüedad como gobiernos: revolucionarios y, a la vez, dirigentes del orden.

¿Definir el gobierno o hallar el atuendo preciso?, that is the question.

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